...una Fibromiálgica.
Otro día más desperté doliéndome el alma. Pues ya lo que me quita el sueño no es el dolor del cuerpo, a ese ya no le presto demasiada atención. Es el alma, el corazón o como quieras llamarlo, lo que más me duele hoy.
Tal vez por la incomprensión de los demás, por la ignorancia de los especialistas, por el recochineo de algunos y la infravaloración de otros. Ya no sé si estoy enferma, si mi cuerpo me odia y por eso se puso en pie de guerra... o puede ser que esté realmente loca como muchos me hacen pensar y acabo pensando yo misma... o es posible que realmente tenga fibromialgia, sin más... de lo único que estoy completamente segura y nadie me puede negar, es que estoy cansada, hastiada, dolorida a cada segundo...
Toda la vida he sufrido dolores, pero nadie me creía o no me quería creer. Empecé a ganar peso y ya encontraron todos una excusa perfecta para achacar a ello todos mis problemas. Nadie fue capaz de ver que mi obesidad no era una causa, sino un efecto más de un monstruo más poderoso y dañino que se estaba apoderando lentamente de mi cuerpo.
Un "okupa" no deseado que decidió un día, no se muy bien cuando, instalarse en mí para ir tomando control de cada centímetro de mi cuerpo. No sólo para arrebatarme el poder sobre la carcasa de mi ser, sino para darme como pago dolor y más dolor.
Este blog, diario o como queráis llamarlo, nace de la imperiosa necesidad de poner nombre a lo que tengo, de proclamar que tengo una enfermedad y que necesito ayuda. Ya no me queda orgullo para aguantar yo sola, para hacer creer a los demás que todo va bien. De llorar en silencio y gritar por dentro sin que nadie pueda darme una frase de aliento o regalarme una sonrisa de apoyo. O sólo para que no me tomen por una vaga o una loca, sino que sepan que está ahí la "enemiga", la "invisible", pero que ahí está la fibromialgia.
Por favor, regálame una sonrisa.